mermelada de fresa

Oct 27, 2019 | cocina de cosecha, desayunos de domingo

Estos días de octubre aquí en Levante hay fresas en todos lo mercados.

En pocos días, cuando la oscuridad y el frío del otoño avancen, desaparecerán, y no volveremos a verlas hasta Navidad, donde las traerán junto a esas espectaculares cerezas jumbo desde Suazilandia (lo menos) para engalanar los mercados y las mesas para las fiestas invernales de año nuevo.

Así que éstas son las últimas fresas de estación de este año, y es el momento de hacer acopio de mermelada hasta que vuelvan en primavera.

Me parece bonito y reconfortante elegir las mermeladas más «de casa», las que más gustan y apetecen en cada casa, y pasarse algunas tardes en ese trabajo tan meditativo, sensorial y liberador de cualquier ajetreo que es hacer mermelada.

En la cocina de las mermeladas no se corre, todo es tranquilo y despacioso; todo es vapor, pulpa jugosa, azúcar aromático, y perfume. Quizá especias, quizá algún chorro de licor… Es una cocina confortable, amable y fragante.

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En casa tenemos 3 grandes favoritos: fresa y frambuesa para Noël, naranja amarga muy baja en azúcar para R., y limón, de limones cascarúos del limonero de mi padre, para mí. Y ésas son las que este año voy a hacer en tandas invernales, es decir, de una docena de botes cada una.

Después preparo también pequeñas cantidades de mermelada de higos, de mandarina y de melocotón, para los días juguetones, los días de automimo, los días de niñas en casa y los días de celebración.

Pero en nuestra casa mi pièce de résistance son esas tres.

Las de limón y naranja las hago en Navidad, coincidiendo con la época brevísima de la naranja amarga o sevillana.

Y esta semana, aprovechando estos días en que son fáciles de encontrar y están perfumadas, dulces y sabrosas,  tocaba ir al mercado a comprar las fresas para la mermelada de Noël.

 

  • 1,5 de fresas
  • 4 cajitas de frambuesas
  • 1 kilo de azúcar blanco
  • 4 gr de pectina (cítrica o de manzana, en polvo o mucho mejor si encuentras, líquida)

 

Cortar las fresas en trozos pequeños después de cortarles los pedúnculos.

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Colocar en un bol las fresas con el azúcar y las frambuesas enteras. Remover. Dejar macerar desde una hora a toda una noche, removiendo de vez en cuando.

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El azúcar hará que la fruta libere zumo y lo irá convirtiendo en un almíbar espeso, y al mismo tiempo se irá disolviendo en ese jugo.

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Después del reposo, colocar la cazuela -de fondo grueso- a fuego vivo hasta que hierva, y después mantener a fuego medio de modo que la fruta siga hirviendo de modo visible.

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Si se forma espuma, ir retirándola con una cuchara de metal.

Dejar cocer 15 minutos.

Espolvorear la pectina sobre la superficie de la mermelada: si es en polvo, dejarla caer a pellizquitos desde bastante arriba para que el polvo se disperse y caiga en una película casi invisible que se absorba de modo inmediato al tocar el líquido. Si viertes la pectina de golpe o en una cantidad mayor que la que cae si espolvoreas despacio y con cuidado, es muy fácil que forme grumos blancos difíciles de disolver. Lo ideal es la pectina líquida, la marca Certo tiene y se puede comprar aquí.

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Una vez disuelta toda, dejar hervir 5 minutos más.

Apagar el fuego y dejar reposar diez minutos.

Verter en tarros limpios y secos, sin dejar reserva (hasta arriba), y taparlos con tapas limpias, secas y sin ningún defecto.

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Si queremos conservarla todo el año los podemos pasteurizar: colocamos los tarros en una cacerola alta, en la que depositaremos un paño blanco (para que no destiña)  y limpio sobre el fondo.

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Sobre el trapo colocaremos los tarros (así el trapo amortigua las sacudidas de los tarros con las burbujas del agua y evita que se rompan o que sufran) y los cubriremos con agua hasta sobrepasar su altura en dos dedos.

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Pondremos la cazuela a hervir, y una vez alcanzado el hervor, los dejaremos 20 minutos. Después apagaremos el fuego y dejaremos que el agua se entibie antes de sacarlos, secarlos bien, asegurar las tapas y almacenarlos en la despensa.

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Si te gustan las mermeladas, tienes más información sobre cómo las hago yo en la entrada Querida mermelada.

Con esta cantidad de fruta salen aproximadamente 4-5 tarros de un cuarto de capacidad. Este año yo he hecho 3 kilos de fresas, y he guardado en la despensa 11 tarros medianos. No son todos iguales porque son reciclados, pero unos tirando más abajo y otros tirando más arriba, son de 250 gr.

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Felices ratos en la cocina, feliz semana a todos.

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Mientras montaba esta entrada me ha emocionado darme cuenta de que las primeras fotos que había en la carpeta «mermelada de fresa» aún son de mi antigua cocina de Pin y Pon con las paredes de mosaico azul. Son de la tanda de mermelada de primavera, con freesias blancas y ranúnculos amarillos encima de la mesa. Eso significa que ya hace al menos cinco años que en mi despensa hay botes de mermelada casera, y sonrío pensando que eso es algo bonito que llevar en la mochila.
Y las últimas fotos son estas fresas de otoño de esta semana, cinco años después.

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