¿El primer mes del año? ¿Por qué el primero? Es una convención. ¿Y si yo quisiera que el año comenzara para mí en agosto o en mayo? Sólo tendría que proponérmelo: hete aquí el primero de mayo, el primer día del año…
Señora, siempre puede intentarlo, pero fracasará. Enero y sólo enero es el primer mes del año. Los once meses que le siguen sólo son su variada comitiva, su cola de escarcha, de espiga, de lluvia azul, de voluptuosos geranios y de rosas. ¿No notáis que acabamos de ascender una dura pendiente? ¿Desde un rellano ideal no vislumbraremos una superficie tan confusa como el alba embrionaria, pero igual de prometedora? No hay que ruborizarse por sentir, tras las doce campanadas de ese minuto arbitrario, un escalofrío, un destello, un sollozo o un eco, ese error que vale cien mil veces mas que la verdad. En tantos años, nunca he renunciado a lo que la última hora del año suspendía en el aire como un signo de prodigio y de «tiempo detenido», una flor de escarcha, cuya imagen, en otra época, mi imaginación infantil fijo con un recuerdo simple y preciso. Su corola la asemejaba a una rosácea, hermana de la zarzarrosa y la flor del manzano.Colette. «Regalos de invierno», en El año es una cinta.
Limones
Cuarto año del pequeño limonero Meyer cultivado en maceta, 12 limones espléndidos, tarros de mermelada!
Crasas

En febrero han empezado a florecer las crasas en su rincón sombreado. La primera este año ha sido la Sedum Palmeri, con sus chispeantes estrellas amarillo limón.
También la Lamprantus spectabilis de color fucsia (mesem, uña de gato) está entrando en floración con sus plumosas estrellas relucientes.
Handerbergia
La Handerbergia violácea llenándose de capullos. Es una planta trepadora que procede de Australia, y también se la conoce como guisante de coral púrpura (guisante porque sus flores se parecen a las del guisante pero en diminuto). A finales de febrero está llena de racimos violetas donde vienen a libar los abejorros azules, zumbando en el aire como impulsados por pequeños motores, y las preciosas mariposas esfinge, con su larga trompita que las hace parecer colibríes.
Jazmín moruno
El jazmín rosado o moruno (Jasminum Polyanthum) sufrió daños muy severos durante una de las tremendas tormentas de viento, frío y lluvia de este año, y no sé si podrá dar flor este año. Lo podé fuertemente y le dí un tratamiento de recuperación, y aunque está rebrotando despacio, aún no tiene frondosidad para hacer la perfumadísima floración espectacular que ha estado haciendo cada año. Sin embargo, me ha dado una sorpresa y ha florecido magníficamente.
Escabiosa
La fabulosa escabiosa leñosa se murió este verano después de varios años de crecer y de alegrarnos con sus enormes flores de espuma malva y lila. Adoro esa for, así que he guardado semillas para ver si puedo rebrotarla en primavera.
Lecturas de invierno
Colette. «Regalos de invierno»
Editorial Elba, 2019. 108 p. ISBN: 978-84-947966-8-5
Mañanas de invierno, luz roja en la noche, aire inmóvil y seco antes de amanecer, el jardín que se intuye en la oscuridad del alba, empequeñecido y ocultado por la nieve, abetos sobrecargados que, por vuestros brazos negros, deslizabais, hora tras hora, vuestra carga, aleteo de los pájaros asustados y sus juegos inquietos entre un polvo cristalino más tenue y más brillante que la neblina iridiscente de un chorro de agua… ¿Oh, inviernos de mi infancia, un día de invierno os ha devuelto a mí! (en «Fantasía de Año Nuevo»)
Noches de invierno, largas, purificadas, donde todos los elementos hablan el mismo lenguaje: el fuego imita el sonido de la lluvia; fuera, la lluvia chisporrotea sobre el balcón y el viento jadea como una llama… (en «Frente al fuego»)
















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