por Fernanda | Mar 28, 2013 | liturgia de las horas
Días pascueros. Apretadas cadenas de nubes violáceas avanzan atropelladamente sobre el cielo, como gruesos grumos de algodón frío. Sopla un viento desapacible que barre la ciudad con una insistencia que eriza la piel. Un viento que hace que el espíritu se sienta un...