hojaldre caprese

Ago 6, 2020 | cocina de cosecha

  • una lámina de hojaldre
  • 8 tomates maduros (los míos, tipo pera)
  • 5 piezas de mozzarella fresca
  • orégano, fresco o seco
  • romero, fresco o seco
  • albahaca fresca
  • aceite de oliva, uno muy rico
  • sal y pimienta

 

Cortar los tomates en rodajas.

Disponerlas en una bandeja de horno, sobre papel sulfurado o un silpat, y rociarlas con aceite, orégano y romero, sal y pimienta.

Asarlas a 200º durante 40 minutos, o hasta que los bordes se caramelicen y los tomates estén dorados y se haya evaporado su agua y concentrado sus azúcares.

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Pasar la bandeja sobre una rejilla y dejar que los tomates se templen.

Mientras, cortar la mozzarella en láminas y colocarlas sobre camas de papel absorbente. Es importante drenarlas de su agua para que no empapen el hojaldre.

Si en la bandeja donde los tomates se están enfriando queda agua o jugos, hay que separarlos de la bandeja y colocarlos en un plato, bien escurridos.

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Extender el hojaldre sobre una bandeja de horno protegida con una hoja de papel sulfurado.

Hacer un pequeño borde pinzando las esquinas para que los extremos del hojaldre se levanten y compongan una caja.

Comenzar a disponer filas sobre el hojaldre, en las que alternaremos rodajas de tomate y de mozzarella.

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Rociar con sal, pimienta y ese aceite de oliva rico que hemos elegido.

Bajar el horno a 180º y cocer el hojaldre durante 30 minutos o algo más, hasta que  esté hinchado y dorado y los tomates caramelizados.

Sacar el hojaldre a una rejilla.

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Cuando se temple, esparcir sobre él hojas de albahaca fresca y una capa de parmesano rallado.

Hay que servirlo templado.

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Verdaderamente delicioso. Tan italiano. Tan verano dorado.

Felicidad sensorial sobre crujiente.

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Perfecto para un día de comer con los dedos, en sábado y con piscina.

 

· SED FELICES ·

 

 

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