El más pecador de todos los helados que se me ocurren.
helado de vainilla y nueces
leer más...
El más pecador de todos los helados que se me ocurren.
Un clásico. Como desayunar con bombones, pero más saludable.
Con los últimos higos del verano, unas barritas energéticas de la especie «más bonitas no hay».
Un plato exótico pero que sin embargo nos queda muy cercano y nos parece casi familiar, y en eso radica su encanto…