Desata esa cinta de raso solar, abre el regalo del mundo…
son las ocho de la mañana
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Desata esa cinta de raso solar, abre el regalo del mundo…
Caliéntame un poquito, por hoy, por mañana…
El lujo de contemplar el amanecer con toda parsimonia cuando no has de salir hacia el trabajo.
En febrero podemos llenar nuestro cuenco de desayuno de estrellas anaranjadas…
Parece poca cosa mi regalo…